Las plantas de tratamiento de aguas residuales con que cuenta Santiago son deficitarias para una población que supera ya el millón de habitantes en la provincia, mientras cientos de viviendas en barrios no formalizados y algunas empresas vierten sus desechos en arroyos y cañadas.
La jornada laboral inicia antes de que el sol se asome en el horizonte. Los vendedores ambulantes encienden los hornos con no menos de 100 libras de batatas en su interior, tapan con una hojalata de zinc el fogón improvisado y encienden la leña. Comienza la faena.
Representantes de organizaciones religiosas, comunitarias y de la alcaldía de Baitoa, protestaron con un piquete frente al Arzobispado de Santiago para rechazar el traslado de un sacerdote quien viene librando una lucha contra una cementera.
Los planes de continuar atomizando a Santiago con el proyecto que busca elevar de categoría a Santiago Oeste, unido a los proyectos de también despojar a Santiago de los Caballeros de Gurabo para crear otro municipio, debe ser sopesado y los legisladores enfocarse en desconcentrar las gestiones.