Treinta y ocho días después de que un incendio consumiera todos y cada uno de sus bienes materiales, dejándolos en la calle y supuestos a sobrevivir de la caridad de sus vecinos, cuatro familias del sector de “Jarro Sucio”, en Guachupita, aún esperan por la ayuda gubernamental que les fue prometida.
“Si te fijas, aquí hay muchísimas Tetramicra canaliculata”, dice la técnico en cultivo in vitro del Jardín Botánico Nacional (JBN), Yuraisy Rodríguez, mientras señala con la mano el manto verde que cubre el suelo en la entrada del bosque seco.
Lo que parece grama son las hojas duras y delgadas de esta orquídea terrestre amenazada y el bosque es un área dedicada a la conservación ubicada al fondo de Montecristi Solar, el parque fotovoltaico inaugurado en 2018 en el municipio de Guayubín.
El incendio en el vertedero municipal de La Vega se encuentra extinguido en un 60 %, según lo informado por César Arturo Abreu Almánzar, coronel intendente del Cuerpo de Bomberos.
El funcionario vegano dijo que se mantienen a la espera de ciertas ayudas complementarias entre ellas equipos pesados para lograr sofocar el siniestro.
Desde hace varias semanas ese vertedero así como otros del país, han sido objeto de presuntas acciones criminales que provocan llamas difíciles de sofocar, y que torturan a las comunidades aledañas por la humareda.
A voz de gritos, residentes de la comunidad de Soto en esa provincia de La Vega, se mostraron desesperados ante la inaguantable situación del humo que los hace sentir “ahogados”.
La mayoría de los edificios, monumentos y espacios culturales de Santiago se encuentran en estado de deterioro por la falta de mantenimiento, según se observa en estas instalaciones.
Tras admitir que el deterioro existe, el director provincial de Cultura en Santiago, Rafelito Mirabal, abogó por una participación más activa de sectores que aprecien el arte y la cultura a través de alianzas público-privadas, para la creación de patronatos que velen por el cuidado de esos patrimonios culturales.
“La alianza privada también debe de extenderse hacia la creación de patronatos que puedan eficientemente, colaborar con el mantenimiento de las edificaciones”, indicó Mirabal.
Usuarios del transporte Urbano de la ciudad de Santiago mostraron su rechazo a las pretensiones de algunas rutas de conchos de esta ciudad, de aumentar el precio del pasaje entre cinco, diez y quince pesos.
Rufina Domínguez Peña, una mujer residente en el sector Los Cocos de Jacagua, al norte de la ciudad de Santiago, y que trabaja en el parque de Zona Franca Víctor Espaillat Mera de Santiago, dijo que no ve apropiado en estos momentos en medio de la situación económica que vive el país, que los choferes pretendan incrementar el precio del pasaje.
Dijo que para llegar a su trabajo debe tomar cuatro carros, de ida y vuelta, y que lo poco que gana no le cubre.