Nueva York.– “Ningún país del Caribe puede responder, por sí solo, a un mar que compartimos y sus cambios por efecto del cambio climático. Necesitamos construir una acción regional más concertada y basada en datos, con planes de adaptación costera reducción del riesgo para las comunidades, protección de las personas, planificación de los posibles desplazamientos y financiamiento”.
Así se expresó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, al participar en la sesión sobre el aumento del nivel del mar de la 4.ª Cumbre sobre Movilidad Climática, organizada en Nueva York, al margen del 81° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas por el Centro Global para la Movilidad Climática.
En su intervención, Puig recordó que la República Dominicana, como pequeño Estado insular en desarrollo con más de 1,500 kilómetros de costa, con poblaciones de alta concentración, infraestructuras y actividades económicas vitales en zonas costeras, tiene una alta exposición a los riesgos que impone el alza continua del nivel del mar.
“Pero República Dominicana se rehúsa a ser definida solo por su vulnerabilidad; de hecho, somos también una nación de soluciones. Por eso hemos reconocido los Principios Globales para Abordar la Movilidad Climática, pero lo hacemos desde nuestra perspectiva caribeña, demandando a esta Cumbre y a la comunidad internacional tres compromisos fundamentales: financiamiento para la adaptación que sea adecuado y accesible, marcos de cooperación regional que honren la soberanía y dignidad de las personas y transición económica verde que cree empleos para nuestra juventud”, dijo.
Puig detalló que las proyecciones muestran que el nivel del mar continuará aumentando durante este siglo, con efectos que combinan erosión costera, intrusión salina, inundaciones y marejadas, así como con el deterioro de manglares, arrecifes y playas que protegen comunidades y sostienen actividades como la pesca y el turismo.

