Terrazas, gazebos, jacuzzis o cocinas exteriores se han vuelto cada vez más comunes en los techos de los edificios del Gran Santo Domingo y otros centros urbanos del país. La privacidad, amplitud y vista privilegiada los hacen cada vez más codiciados para los propietarios o inversionistas en los últimos pisos, quienes a menudo ignoran que su alteración al margen de la ley puede ocasionar riesgos potenciales para la estructura y erosionar la convivencia dentro de un condominio.
Si lo que se construye es una suerte de apartaestudio o ático, el problema suele ser más evidente, como lo reconoce la administradora de un condominio en Bella Vista que ha llevado el caso hasta la justicia sin éxito, y a quien llamaremos Mónica.

