El aumento de la huella edificable y la disminución de la mancha verde en gran parte de los 91 kilómetros cuadrados del Distrito Nacional está generando un desequilibrio en el crecimiento urbano, con cada vez menos espacios verdes para la recreación, la reducción de la temperatura y la captura de CO2, factores que impactan la calidad de vida de la población.
Se estima que entre un 25 % y un 35 % de la ciudad cuenta con cobertura vegetal, parques o áreas verdes visibles en algunas zonas; sin embargo, estas no cumplen con los parámetros internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un urbanismo sostenible con entre un 20 % y un 40 % de mancha verde.

