Al inicio de la ceremonia, Bertoldi recordó el mensaje del pontífice en solidaridad con las víctimas del sismo, en el que expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos, su cercanía con los heridos y su reconocimiento a quienes participan en las labores de rescate y asistencia.
Así mismo, hizo un llamado a fortalecer la protección de la vida y de los sectores más vulnerables, al afirmar que la grandeza moral de una nación no depende de su crecimiento económico, sino de su capacidad para cuidar a quienes más lo necesitan. En ese contexto, cuestionó si una sociedad puede considerarse plenamente justa cuando deja desprotegidos a los niños por nacer, los ancianos, los enfermos y las familias que viven en la pobreza.
El nuncio también exhortó a las autoridades a promover el diálogo y garantizar la libertad religiosa, al tiempo que afirmó que la autonomía del Estado no debe interpretarse como una actitud hostil hacia la fe. La eucaristía fue transmitida por diversos medios de comunicación y contó con la participación de diplomáticos, sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles laicos.

