Carla y José Manuel decidieron unir sus vidas hace cuatro años con la ilusión de formar una familia y vivir en un sector que les ofreciera tranquilidad y condiciones dignas. Para hacer realidad ese sueño, adquirieron mediante préstamos bancarios un apartamento en el residencial Ciudad Real II.
Pero aquella decisión, que debía marcar el comienzo de una nueva etapa, terminó convirtiéndose en una pesadilla. Ahora la pareja contempla vender el inmueble y marcharse del lugar debido a una situación de insalubridad que se ha agravado con el paso del tiempo.
El problema está a pocos metros de su vivienda: una cañada por donde corren aguas residuales y excrementos humanos sin tratamiento sanitario. El mal olor invade los alrededores y obliga a los residentes a mantener cerradas las ventanas que dan hacia el cauce.
Carla y José Manuel no son los únicos. Otros propietarios también han colocado letreros de «Se vende» en sus apartamentos. Mientras esperan que aparezca un comprador, continúan viviendo en medio de los olores desagradables y la contaminación.
Ciudad Real II es un proyecto privado compuesto por 3,716 apartamentos, donde viven aproximadamente 20,000 personas. El residencial, de acuerdo con las denuncias recogidas, carece de un sistema adecuado de drenaje sanitario, por lo que las descargas de los baños terminan en las cañadas, que luego conducen los líquidos hacia el río Isabela.

