Abrir la llave y no encontrar una sola gota de agua se ha convertido en parte de la rutina de numerosas familias de este municipio fronterizo. Residentes de más de una docena de barrios denuncian que la escasez de agua potable los obliga a almacenar el líquido, comprarlo o permanecer despiertos durante la madrugada con la esperanza de recibir el servicio.
Una de las situaciones más preocupantes se registra en el Barrio Militar, donde sus moradores aseguran que el agua debería llegar los lunes, jueves y sábados. Sin embargo, afirman que desde el pasado lunes no reciben el suministro establecido.
Cuando finalmente el servicio es restablecido, explican, la presión sería tan baja que el agua apenas alcanza algunas viviendas.
«Muchas veces solamente llega a tres casas, mientras las demás familias nos quedamos sin agua», denunció María Gómez una residente, del barrio la Fe quien pidió a las autoridades explicar las razones de la prolongada irregularidad.
La desesperación aumenta cuando el agua es enviada durante la madrugada.

