La educación especial ha recibido, en promedio, menos del 0.35 % del presupuesto total del Ministerio de Educación entre 2014 y 2025, pese a que atender a estudiantes con determinadas discapacidades puede costar hasta 35 veces más que educar a un alumno regular.
El contraste aparece en un diagnóstico publicado este año por el Ministerio de Educación (Minerd), que analiza tanto la evolución del gasto como el costo de los apoyos requeridos por estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE).
Aunque la inversión aumentó durante los últimos cuatro años del período analizado, el documento muestra una trayectoria marcada por fuertes variaciones y una participación reducida dentro del presupuesto general del ministerio.
En 2014, la educación especial representó 1.14 % del presupuesto del Minerd, impulsada por una ejecución de 1,212.2 millones de pesos vinculada principalmente a la compra de equipos tecnológicos.
Un año después, el gasto cayó 88.81 %, hasta 135.7 millones, y su participación se redujo a 0.12 %. Tras nuevas disminuciones entre 2016 y 2018, la inversión creció 312.29 % en 2019 y 28.96 % en 2020. En 2021 volvió a contraerse 12.25 %, en un período afectado por la pandemia.

