El alza internacional de los combustibles y la electricidad, y el esfuerzo del Estado por amortiguarla mediante subsidios, ejercen una presión creciente sobre los hogares, la competitividad de las empresas y las cuentas públicas. Por eso es oportuno el llamado de distintos sectores a un diálogo público-privado para construir un pacto fiscal integral. Pero ese pacto quedará incompleto si solo discute cuánto gasta y cuánto recauda el Estado: también debe ocuparse de cómo el país produce, exporta y atrae inversión. En ese debate, la minería tiene una contribución concreta que presentar y responsabilidades que asumir.
El proyecto de Presupuesto General del Estado para 2027 dimensiona el desafío: para el Gobierno Central prevé ingresos por aproximadamente RD$1.51 billones y gastos por RD$1.84 billones, con un déficit financiero de RD$327,281.5 millones. Cerrar esa brecha no dependerá solo de gastar mejor y recaudar con más eficiencia: también hace falta más actividad económica.
La minería ya aporta a esa ecuación. Entre enero y agosto de 2026, la Dirección General de Impuestos Internos reportó RD$26,763.1 millones bajo el renglón Impuesto a la Minería, un 35.1 % más que en igual período del año anterior. Es un dato preliminar y parcial, pero confirma una contribución relevante.
El sector también genera divisas. En esos ocho meses, las exportaciones de la minería metálica sumaron US$2,251.6 millones, un 43.5 % más que en 2025, y representaron el 52.2 % de las exportaciones nacionales. El oro aportó US$2,019.2 millones, cerca del 90 % de ese total, y explicó por sí solo el 58.7 % del incremento de las exportaciones de bienes. Para una economía que importa combustibles, equipos e insumos, esas divisas tienen valor estratégico. A ello se suman US$441 millones de inversión extranjera directa reinvertida en la minería durante el primer semestre: capital comprometido con actividades productivas de largo plazo.
La minería no metálica también cuenta. Sus exportaciones —sal, yeso, cales, agregados y piedras ornamentales— sumaron US$11.2 millones, 9.1 % menos, aunque el yeso creció 59.5 % y los agregados, 15.7 %. Pero su mayor aporte está dentro del país: abastece la construcción, la fabricación de cemento y las obras de infraestructura.

