Desalojados por URBE para transformar entorno rellenan con caliches y escombros humedales del Ozama y construyen viviendas; se mudan a lugares aun más vulnerables
El proyecto que plantea el rescate de la margen oriental del río Ozama es de vital importancia. Sin embargo, la gran mayoría de las personas desplazadas por la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) se reubican en la misma ribera, lo que echa por tierra la intención del Gobierno.
La preocupación la externa la Fundación Dominicana Amor a los Envejecientes y la Niñez (Fundoamor) que también trabaja a favor del medio ambiente y el rescate del río Ozama.
Franklin Tamayo, presidente de la entidad sin fines de lucro, atribuye la acción de los desplazados de quedarse en la orilla del Ozama, unas 300 familias hasta el momento, a que los recursos que reciben por sus propiedades no alcanza para mudarse a un lugar más digno y menos vulnerable.
Manifestó su preocupación debido a que los asentamientos humanos continúan ocupando los humedales, cuando se supone que el proyecto del gobierno lo que busca es su rescate con miras a salvar la principal fuente acuífera del gran Santo Domingo.

