La tranquilidad de residentes de la zona sur de este municipio se ha visto alterada, según denuncias comunitarias, por la operación de bares y otros establecimientos nocturnos concentrados principalmente en la calle Capotillo, donde aseguran que las actividades se prolongan hasta el amanecer sin que exista una vigilancia permanente de las autoridades.
Ante la gravedad de esas afirmaciones, comunitarios consideran necesario que las autoridades sanitarias investiguen la situación y desarrollen jornadas preventivas y de orientación dirigidas a todas las personas vinculadas a estos establecimientos, sin distinción de nacionalidad.
Durante un recorrido por la calle Capotillo se pudo observar una importante concentración de negocios dedicados a la venta de bebidas alcohólicas y al entretenimiento nocturno. Residentes afirman que algunos permanecen abiertos hasta altas horas de la madrugada, generando ruidos y otras situaciones que, según explican, afectan el descanso de las familias del entorno.
Los comunitarios también cuestionaron la aparente falta de supervisión del Programa de Control de Bebidas Alcohólicas (COBA) y solicitaron verificar si estos establecimientos cumplen con los horarios, permisos y disposiciones establecidas para su funcionamiento.
La preocupación va más allá del ruido. Los residentes piden la intervención coordinada del Ministerio de Salud Pública, el COBA, la Alcaldía y los organismos correspondientes para determinar qué está ocurriendo realmente en la zona y evitar que las denuncias permanezcan únicamente como rumores que puedan generar alarma o estigmatización.

