Factores climáticos, psicológicos y financieros explican la aplastante hegemonía del color blanco en el mercado automotriz global y local, superando por amplio margen a cualquier otro tono en carreteras y avenidas
Santo Domingo, RD.- Un recorrido por las principales avenidas y parqueos del país deja al descubierto un patrón visual ineludible: una marea constante de automóviles y yipetas de color blanco domina el paisaje urbano, una preferencia estética, práctica, económica y de oportunidad que influye cada vez más en las decisiones de los compradores.
Al momento de adquirir un vehículo, los criterios varían: mientras algunos compradores no tienen preferencia por un tono específico, otros priorizan el color desde el primer momento. Sin embargo, no es raro que muchos sacrifiquen su tono favorito en favor de un menor precio o un mantenimiento más económico.
Es el caso de conductores como José Radhamés, quien, aunque prefiere el negro, optó por un vehículo blanco debido a su practicidad y facilidad de limpieza.
“El color que más me gusta es el negro, pero es muy delicado. Por eso me decidí por el blanco, porque es mucho más fácil de limpiar y mantener al día”, explicó Radhamés, propietario de un vehículo Kia K5.

