Aspirar a alcalde, diputado, senador o presidente de la República requiere saber por dónde se entra y por dónde se sale. Parece que Víctor D’Aza, entró y salió, por una y otra puerta sin saber cuándo cruzo.
La mayoría de los aspirantes a la presidencia entran disfrazados de gallo de calidad. Entran seguros que, con la popularidad que ellos mismos dicen tener basta y sobra. Cero planificaciones, ni hablar del plan “B”, eso es una perdedera de tiempo.
Víctor D’Aza Tineo, secretario general de la Liga Municipal Dominicana —la verdad sea dicha— anunció sus aspiraciones presidenciales entrando por la puerta grande. Generó celos desde el primer día de la proclamación. Por eso el Mandatario Luis Rodolfo Abinader Corona lo obligó a renunciar a su ambición presidencial.
Los hechos que siguieron a la dimisión parecen señalar que D’Aza no solo fue forzado a desistir de ser candidato de su partido a la presidencia de la República. Le ordenaron, además, a cuál de los aspirantes endosar su apoyo.
La conjetura anterior se basa en la premura de una y otra decisión. O sea, el edil anunció que reculaba en el deseo de encabezar la boleta presidencial del PRM para el 2028. Poquitos días después proclamó que había decidido sumar sus espuelas a la traba de David Collado. Ni tan siquiera esperó que pasara el novenario.

