En 1946, Elliot Roosevelt escribió una frase que conserva una vigencia incómoda para muchos países ricos en recursos naturales: «Extraer materias primas de un país sin devolverle industrias, educación, saneamiento y elevación del estándar de vida es una política atrasada del siglo XVIII.»
Ochenta años después, esa advertencia sigue golpeando con fuerza en República Dominicana.
El debate sobre la minería en nuestro país, y particularmente en San Juan de la Maguana, ha sido reducido a una falsa dicotomía: mina sí o mina no. Pero esa no es la pregunta correcta.

